Mitos y realidades de la nutrición.

Después de los excesos de las vacaciones y de no haber movido un dedo, el propósito más común de cada año nuevo es “ponerse a dieta” y “empezar a hacer ejercicio”. Obviamente cada año decimos lo mismo, y en la mayoría de los casos, si bien nos va, duramos un par de semanas para luego regresar a los mismos hábitos de siempre.
Quizás les parezca muy fácil plantear estos propósitos, pero del dicho al hecho hay un gran trecho, y la realidad es que hacer cambios en nuestro estilo de vida y alimentación no es tan fácil; se necesitan muchas ganas y motivación para realizar cambios a largo plazo y no sólo hacerlos mientras bajamos esos kilitos de más.
La clave principal entre tener éxito o fracasar –y no solo en relación a las dietas y hacer ejercicio– está en la actitud. Para tener una pérdida de peso exitosa se necesita un cambio enorme de conciencia. Debemos hacer un recuento de los hábitos y actitudes que perjudican nuestra salud, tratar de cambiarlos, y tener paciencia, porque bajar de peso o tomar condición física no se logra de la noche a la mañana.
La primera actitud que debemos abandonar es la frase “estoy a dieta”, que en nuestra mente se traduce a “me voy a morir de hambre y no voy a poder comer lo que me gusta”; nos debe quedar claro que la palabra “dieta” se refiere a nuestra alimentación diaria y no específicamente a un régimen de alimentación para bajar de peso. Un estilo de vida saludable no se basa en prohibiciones, ya que en cuanto dejamos de ver la comida como nuestra enemiga, toda la perspectiva cambia. En lugar de abstenernos de comer ciertos alimentos que nos encantan, debemos tomar decisiones más positivas que nos llevan a comer alimentos más nutritivos porque queremos, porque nos hacen ver y sentir mejor.
Estoy segura que muchos han escuchado la frase “no tengo voluntad para hacer una dieta”, y lo que entendemos por voluntad es la fuerza que nos ayuda a no caer en la tentación de comer los alimentos “prohibidos”, pero lo cierto es que para poder llevar un plan de alimentación a largo plazo no es necesaria la voluntad, sino la motivación, ya que ésta nos ayuda a tomar las mejores decisiones acerca de lo que comemos y lo que no; incluso nos ayuda a no martirizarnos cuando comemos alimentos menos nutritivos, pues por unas papas o una rebanada de pastel que comamos no vamos a recuperar todos los kilos perdidos.
Para mantener la motivación –aunque les parezca algo tonto– funcionaría pegar una foto en el refrigerador de cuando pesábamos 10 kilos menos o cuando éramos gimnastas o basquetbolistas. Lo más importante es plantear metas (de preferencia que sean realistas) y hacerlas poco a poco, porque si queremos hacerlas todas el mismo mes, es muy probable que las abandonemos rápido; si nuestra meta es que nos queden los pantalones de hace 10 años, quizás sea un poco irreal, pero quizás podríamos plantearnos bajar 5 Kg para comprarnos un pantalón de una talla menos; lo principal es tener la meta bien clara para poderla alcanzar. También podemos hacer una lista de las razones por las que queremos bajar de peso o mejorar nuestra condición para así tener una meta más alcanzable; quizás queremos ponernos un bikini para las vacaciones o correr un maratón, pero también nos debe quedar claro que si queremos bajar de peso sólo para una ocasión especial, es muy probable que los cambios sólo sean momentáneos, ya que al pasar esa ocasión especial, regresaremos a los malos hábitos.
Una manera más fácil de tener éxito con una dieta o de cumplir los propósitos que nos planteamos, es conociendo los beneficios que esto traerá a nuestra salud, y no fijarnos tanto en la cantidad de kilos que bajamos o en el tamaño de la ropa; por supuesto que esto nos ayuda a mantenernos motivados, pero hay que entender que no es la meta principal. Mientras más seguros estemos de los beneficios que nos trae mantener una dieta nutritiva y equilibrada, tales como mejorar nuestra calidad de vida y prevenir varias enfermedades, más fácil será evitar consumir alimentos que sabemos que no nos benefician.
Bien dicen que querer es poder, así que si bajar de peso es una de nuestras metas principales y realmente lo queremos lograr, sólo debemos ponerle todas las ganas, tener paciencia y mantener una actitud positiva, así que a empezar con el pie derecho este 2009, ¡para que nuestros cambios duren todo el año!
Texto: Nutrióloga Becky Esquenazi
beckyes@yahoo.com
www.nutrimundo.org.
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karOliina dijo:
El Martes 26 de Mayo 2009 a las 8:44 pm
pOez qe ezta mOee bnN
ezO de qe hagGaanN
diietha
xqe la nNthaa haztha para 1
trabajO piidDeeEnN qe zeaaz delgGaada
mOe buEn repOrthE
aaadiiOz!
:D